Con una audiencia mundial que le valió la entrada al libro de récords Guinnes se despidió de la pantalla chica el sarcástico y genial Gregory House. Alrededor de 81 millones de personas -en 61 países- siguieron el capítulo final, que duró dos horas.

Todos querían saber si la muerte podría derrotar a Dr. House, más aún por el sugerente "Everybody dies" (Todo el mundo muere) con el que titularon el último capítulo de la serie. ¿Querés saber cómo termina? (si la respuesta es sí, entonces seguí leyendo).

Las llamas envuelven una fábrica en la que House se encuentra un tanto alucinado. Es inminente su entrada en prisión y él se debate entre vivir o suicidarse. En varios flashbacks van a ir apareciendo personajes que participaron de la serie. Cada uno le muestra caminos alternativos al suicidio. Las llamas avanzan y no puede escapar a tiempo. Entre los restos calcinados encuentran un cuerpo en el que coinciden las muestras dentales con las del médico.

Mientras Wilson dedica unas palabras durante el funeral le llega un mensaje: "callate idiota". No puede ser otro que House. Se revela que fingió su muerte para pasar junto a Wilson los últimos meses de vida que le quedan, porque sufre de un cáncer terminal. La serie termina con House y Wilson en dos motocicletas dispuestos a pasarla bien. "Cuando empieces a estar mal por el cáncer...", le dice Wilson. House, como de costumbre, lo interrumpe: "el cáncer es aburrido", y le sonríe. FIN